
Leyenda
Crónica asedio a la Villa de Alcaudete 1408 (Antonio Rivas Morales)
Relato del Asedio a la Villa de Alcaudete según Antonio Rivas Morales.
«En el año 1.408, el rey de Granada Muhamat VI, conocido por Aben-Balba, resentido en su amor propio por el fracaso en el cerco de Jaén, y queriendo resarcirse de la pérdida de Zahara y otros castillos que le habían ganado los cristianos, determinó conquistar alguna plaza fronteriza y al efecto, puso cerco a la Villa de Alcaudete con un ejército formado por 7.000 caballos y 12.000 peones, además de formidables máquinas de guerra y bombardas.

El rey Muhamat sentó sus reales en un llano que hoy se conoce como «Ruedo Alto». (Asegura la misma tradición que la tienda del rey ocupaba el mismo sitio que hoy la conocida «Cruz del Humilladero».
Exigió Muhamat la rendición de la plaza: pero el entonces Señor de la Villa, Martín Alonso de Montemayor, se negó a ello.
Entonces Muhamat mandó atacar. Arrimaron los moros sus escalas a las murallas aprestándose a su defensa el señor de Alcaudete, su propio hermano, el Comendador de Martos y numerosos caballeros con sus gentes de tierras de Jaén y Córdoba.
El ejército sarraceno se dispuso en tres formaciones y dio tres asaltos consecutivos el día 18 de Febrero de 1.408, desde el alba: hasta desaparecer el sol. Pero otras tantas veces fueron rechazados por los valientes defensores.
Se cuenta que durante la noche , los centinelas de las almenas y los adarves, percibían los lastimeros ayes de los muchos moribundos de la batalla.
Apenas rayó al día siguiente la indecisa y suave claridad del crepúsculo matutino, los sarracenos volvieron a la porfía de apoderarse de la fortaleza y por cuarta vez fueron rechazados por los valientes cristianos.
Viendo el rey Muhamat que sus esfuerzos eran inútiles, y que se sacrificaban inútiles valientes guerreros, mandó abrir una mina en dirección al centro de la fortaleza. Pero, aunque trabajaban en ella con cautela, fueron descubiertos por los sitiados y para anular esta estrategia, los alcaudetenses minaron en dirección contraria otra con tal acierto que fueron a encontrarse con el enemigo. En ella, a oscuras, en tal estrecho lugar trabaron una lucha cuyo resultado fue tantos muertos que se llegó a taponar la mina. Los moros habían sido rechazados una vez más por los cristianos de Alcaudete.
Dos días más continuaron los sarracenos en su porfía, aunque ya más flojamente. Al cabo mostraron su impotencia arrancando y pegando fuego a las villas y arboledas de los alrededores. Así quisieron vengar la muerte de sus muchos caballeros y caudillos que habían sucumbido ante los inexpugnables muros de Alcaudete.
Por último, Muhamat, abatido y humillado, ordenó levantar el cerco y se encaminó triste y despechado a Granada.
Más al pasar por Alcalá la Real sufrió un nuevo revés, porque algunos señores que allí estaban salieron a las órdenes de D. Alonso Fernández de Aguilar, y dieron mucho quehacer a los moros.
Los de Alcaudete, que supieron que el rey de Granada se había metido en su tienda malhumorado y triste y en ella había permanecido en silencio hasta su retirada, llamaron a aquel terreno del «Humilladero»; y más adelante colocaron en dicho sitio el Sagrado signo de la Redención a la que desde entonces se le llama «Cruz del Humilladero».
Leyenda aparición
Leyenda
Durante la reconquista del Reino de Granada, un soldado cristiano que se encontraba en una batalla a los pies de la Sierra Ahillos resultó gravemente herido por el ejército musulmán. El soldado, temiendo por su vida, huyó del campo de batalla, resguardándose en un hueco del terreno para protegerse de los musulmanes que lo perseguían, atemorizado, comenzó a rezar e implorar la protección maternal de María, aun orando, una mujer vestida de blanco se apareció y, haciendo brotar un manantial de sus plantas, dijo al soldado que limpiara con ese agua sus heridas, quedando estas milagrosamente sanadas. Una vez pasados los conflictos, en el lugar del prodigioso milagro, el pueblo de Alcaudete levantó una pequeña ermita, donde comenzó a venerarse a la Virgen de la Fuente Santa, estando esta ya construida en 1511, cuando se tiene la primera referencia sobre ella.

