#𝐁𝐄𝐒𝐀𝐌𝐀𝐍𝐎𝐒 • El próximo 1 de noviembre de 2025 se cumplirán exactamente setenta y cinco años desde que el Papa Pío XII, mediante la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus (1950), proclamó solemnemente el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María en cuerpo y alma a los cielos.
Hasta aquel día, esta verdad —profundamente arraigada en el alma de los fieles y confirmada por el culto eclesiástico desde tiempos remotos— no gozaba aún de la declaración de “dogma de fe”. Sin embargo, la Iglesia ya la vivía en su liturgia y en la devoción popular, como sucede desde siglos en Alcaudete, donde el amor a la Virgen de la Fuensanta ha mantenido viva esta certeza en el corazón del pueblo y, donde Ella misma, obró en la noche del 14 al 15 de agosto, mucho tiempo atrás, el afamado milagro de las huertas que dio origen a nuestra Velada, como voto que le profesó Alcaudete a perpetuidad.
En acción de gracias por tan gran efeméride, y como se anunciaba el pasado 15 de agosto, la Sagrada Imagen de la Santísima Virgen de la Fuensanta Coronada será expuesta en devoto besamano en su Santuario, de manera extraordinaria, para veneración de los fieles.
Este gesto piadoso, que solo ha tenido lugar en una anterior ocasión, con motivo de su Coronación Canónica Pontificia, tendrá lugar en un día de profunda significación cristiana: la Solemnidad de Todos los Santos, jornada en la que la Iglesia contempla el destino glorioso de quienes han seguido a Cristo, con la singular tradición española de visitar los cementerios, en víspera de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, en la que oramos por quienes durmieron en la esperanza de la resurrección.
En este Año Santo de la especial gracia de la Esperanza, no hay mejor manera de vivir este día que junto a la Virgen de la Fuensanta, Ella que, por su gloriosa Asunción, nos recuerda que todos estamos llamados a la misma promesa de vida eterna.
Será, sin duda, un día inolvidable, en el que, al mirarla frente a frente, podremos agradecer su protección, recordar a nuestros seres queridos difuntos y presentar nuestras súplicas y esperanzas a la Madre de la Fuensanta y de Alcaudete, que asunta al cielo, sigue velando por su pueblo desde el corazón de Dios.


