Dolores de Fuente Santa

Con el dolor de María llegamos a la fuente de la eterna salvación, la Fuensanta, siguiendo el camino de su niño, Jesucristo Resucitado

En este año, la Real Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y la Santísima Virgen de la Soledad han celebrado el centenario de la refundación de su Cofradía. Un año que, como recordó su presidente en la acción de gracias de la Misa del día 15 de Septiembre, Festividad de los Dolores Gloriosos de la Virgen, ha estado cargado de actos.

Dentro de estos actos, el pasado 2 de septiembre, se celebró una procesión extraordinaria, donde la Virgen de los Dolores recorrió las calles de Alcaudete hasta llegar al Santuario de la Fuensanta. Procesión marcada por la lluvia que hizo acelerar el paso de la Virgen y su llegada. Una vez en el Santuario, los costaleros de la Virgen de los Dolores giraron el paso durante el canto de la Salve, provocando así que ambas imágenes de la Virgen quedaran frente a frente.

Al día siguiente, la Cofradía de Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada y la Real Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores celebraron la eucaristía de manera conjunta, dando así comienzo a la estancia de la Virgen de los Dolores en la casa de la Virgen de la Fuensanta.

A lo largo de la semana cientos de devotos visitaron el Santuario para no perderse tan bella imagen y poder contemplar dos grandes devociones de Alcaudete juntas. Fueron también muchas las personas que a lo largo de la semana llenaban el Santuario por la tarde para acompañar a la Cofradía de los Dolores en el rezo del Santo Rosario y la meditación.

Casi sin darse el pueblo de Alcaudete cuenta, llegó el día 9 de septiembre, día en que la Virgen de los Dolores regresó a la iglesia del Carmen, donde durante todo el año recibe a sus devotos. A las 12 de la mañana las campanas del Santuario repicaban con alegría anunciando el Ángelus y la bajada de la Virgen de los Dolores, que se encontraba preparada sobre el trono gótico de la Virgen de la Fuensanta Coronada. A las 7 de la tarde dió comienzo la Misa, en la que la Real Cofradía de la Virgen de los Dolores se despedía del Santuario de la Patrona de Alcaudete y daba gracias a Dios y a su Santísima Madre por los días vividos junto a Ella en sus dos advocaciones de Dolores y Fuensanta. Al finalizar la celebración de la Eucaristía, ambas Cofradías hermanas se intercambiaron unos presentes en recuerdo de la estancia de la Virgen de los Dolores en el Santuario y de los lazos de unión entre ambas Cofradías. Además, la Cofradía de la Virgen de los Dolores regaló un rosario de la Virgen de los Dolores a la Virgen de la Fuensanta Coronada, que desde ese día lleva prendido de su manto. Tras las fotos protocolarias y que quedarán para el recuerdo de ambas Cofradías, la Junta de Gobierno de la Virgen de los Dolores accedieron al Camarín de la Virgen de la Fuensanta, donde pudieron darle gracias de más cerca. Finalmente, entorno a las 8:30 de la tarde, las campanas del Santuario comenzaban a repicar anunciando la salida de la Virgen de los Dolores que, con el rezo de los Siete Dolores de la Virgen, bajó por el parque hasta la iglesia del Carmen, siguiendo los pasos que en abril hace la Virgen de la Fuensanta con su Hijo Resucitado. Arropada por los fieles recorrió de nuevo las calles de su pueblo, donde cabe destacar la petalada en la casa de su Camarera, nuestra hermana y gran amiga Dña. Manoli Heredia, y el recibimiento con fuegos artificiales a su llegada a la Iglesia del Carmen.

Desde la Junta de Gobierno de la Cofradía de Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada, en representación de todos sus hermanos, damos las gracias a la Real Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y Santísima Virgen de la Soledad por hacer del Santuario de la Virgen de la Fuensanta lugar de peregrinación en su centenario, así como por hacer partícipe de tan extraordinario acontecimiento a nuestra Cofradía. Del mismo modo le damos la enhorabuena por la organización del Centenario y felicitamos por tan grandioso acontecimiento, no solo para ellos, sino para todo el pueblo de Alcaudete y sus Cofradías, donde la Madre de Dios es la única puerta para llegar a Cristo Resucitado.

¡Viva la Virgen de los Dolores!
¡Viva la Virgen de la Soledad!
¡Viva la Virgen de la Fuensanta Coronada!
¡Viva su Santísimo Hijo!
¡Viva la Madre de Dios!

Junta de Gobierno